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junio 28, 2016

Un día de "safari"... hospitalario.




Bueno, bueno. Ya iba tocando explicar como son mis "safaris" en el hospital, para el que no lo sepa todavía consiste en acudir a la cita con el especialista o una prueba médica. Ahora ya no tengo tantos (toco madera) pero he llegado a hacer auténticos maratones de dos o tres consultas en un mismo día y/o acudir todos los días a citas médicas, excepto los sábado y los domingos que iba de urgencias directamente...
Día soleado y caluroso (genial...) y me dispongo a salir hacia el hospital porque tengo consulta con reumatología. Normalmente suelo ir bastante nerviosilla a esta consulta ya que es para ver cómo anda el lobo, si tengo el lupus activo, si hay alguna sorpresa inesperada, si sigo en remisión... Cojo mi coche y me dirijo al hospital. Hasta aquí todo bien pero llega la hora de aparcar, y en ello suele irse media hora mínimo buscando aparcamiento, dando vueltas una y otra vez, siguiendo a peatones con una supuesta carpeta llena de informes médicos a que se dirijan a un coche y dejar el mío en su hueco. A veces funciona, y a veces se te queda cara de boba cuando no van hacia ningún coche, ni vienen del hospital ni nada que se le parezca. O han optado por desplazarse en bus, que es una sabia opción en este caso...



¡¡¡Por fín logro aparcarrrrr!!! Después de celebrarlo miro por la ventanilla y pienso: "Con la que está cayendo y he aparcado a tomar por c... del hospital. O me derrito por el camino, o directamente llego con un brotazo aprovechando que la consulta es con el reuma..."


Llego al hospital y yo no sé vosotros, pero yo lo primero que hago es ir al baño y después a la máquina del café. Aunque a veces después del café tengo que volver al baño... Esos maravillosos cafés de máquinas y sus misteriosos poderes laxantes...
Consigo mi ticket de turno con sus números y letras, con las cuales por alguna extraña razón intento formar palabras graciosas o cosas así (esto debe de ser por el café de antes). Me dirijo hacia la sala de espera correspondiente, que es la del final, y busco un lugar estratégico donde ver bien la pantalla de los turnos, alejada de las ventanas y a ser posible que no esté debajo de una de las lámparas de fluorescentes. No es por manías mías, os recuerdo que los UV y el lupus no son muy colegas que se diga... Me siento y a esperar...





Esperar...


Y esperar más...

¡Bingoooo! Sale la combinación ganadora que coincide con mi ticket, me levanto de la silla como si me hubiesen puesto un muelle en las posaderas, y me dirijo más feliz que una perdiz por el pasillo hacia la consulta del reumatólogo.
Llego a la puerta que está entreabierta, asomo la cabeza y... O.o

¡No, no! Así no suele ser, suele ser algo más bien tal que así...



La verdad es que tengo un doctor muy majo y simpático, era por dramatizar un poco... (Doc, que es broma).
Llega el momento de la verdad, esta vez las noticias han sido buenas y está todo bien. Me osculta y demás, volvemos a nuestros respectivos aposentos y lo malo es cuando me pregunta que cómo voy, si hay síntomas nuevos o novedades. Ahí es cuando mi "brainfog" se pone gracioso, me quedo en blanco y empiezo a tartamudear. Menos mal que él sonrie y espera pacientemente a que me ordene la cabeza, pero yo lo paso fatal.

Como se suele decir, "ya está todo el pescado vendido", hacemos cambio en el tratamiento si hace falta, me imprime las analíticas e informes (el libro gordo de Petete). Y nos despedimos siempre con alguna broma o ironía. Lo mejor es cuando salgo de la consulta y mi mirada se pierde en el horizonte de la sala y me pregunto: estoooo... ¿qué me había dicho?


Menos mal que tengo todo en los informes que si no estaría perdida del todo...
Pues esto es un ejemplo claro de "safari" sencillo y sin complicaciones de ningún tipo. Otro día os contaré lo "divertido" que es cuando directamente te mandan a hacerte una prueba o a urgencias sin pasar por la casilla de salida, y sin cobrar los 20€.



Hoy el momento musical va a cargo de mi Cindy Lauper (digo "mi" porque soy fan de ella desde que era una jovenzuela), con un tema animado donde los haya: Girls Just Want To Have Fun. A bailar!


Imágenes: Giphy.



febrero 16, 2016

Hablemos de Mocos.

Pues sí, voy a echarle narices y klinex en mano este post se lo dedico a nuestros queridos mocos. Esos seres que son los protagonistas de cada mes del año y por distintas razones siempre están ahí en mayor o menor medida. En mi caso, siempre he sido bastante mocosa y desde que tomo inmunosupresores más si cabe. De hecho, mis moquitos y yo somos coleguitas y todo.



Pero ¿Qué son los mocos? Un moco es un moco, los hemos palpado, amasado y demás cochinadas. Pero ¿QUÉ ES UN MOCO? Son unos fluidos viscosos con proteinas y glúcidos, anticuerpos y otros "productos defensores". Atrapa partículas como el polvo o bacterias protegiendo así nuestros pulmones y vías respiratorias, y nos ayudan a que no se nos resequen las mucosas. Como veis, son nuestros amigos. Peeeeeroooo.... a veces pueden darnos la puñalada trapera y causarnos diversos problemas.



Estos seres pueden cambiar de textura, color, olor (y sabor... :P) y multiplicarse de manera brutal, indicativo de que algo no va bien: una infección respiratoria, fibrosis cística, otitis, rinitis... Aunque también puede ser por un simple resfriado o por un cambio de temperatura. No seamos alarmistas.


Luego tenemos la teoría de los colores, aunque no es infalible puede ayudarnos a saber la causa de estos visitantes en nuestras vidas. Os explico algunos:
  • Blancos y transparentes: lo que llamamos vulgarmente "el agüilla". Son normales, no indican riesgo, ni infección.
  • Amarillos: se comenta que pueden ser debidos a una infección y tienen ese aspecto debido a los desechos de los glóbulos blancos que utiliza tu cuerpo para defenderse. Normalmente no suele ser nada serio.
  • Verdes: (que te quiero verde) Dicen que es una versión más infecciosa que los amarillos y pueden ir acompañados de fiebre. Si es así, pues al médico y que vea si necesitas antibiótico o cualquier otra cosilla.
  • Negros o marrones: normalmente habitan en fumadores, y si la cosa no es terrorífica pues significa que tu organismo está haciendo su trabajo y que está limpiándose como puede de la porquería que le metes.
  • Rojos: pues que al sonarte te has roto algún capilar de la nariz. En un principio no es grave, pero por favor un poquito de delicadeza que no eres Dumbo.
Y para terminar os dejo con este dibujito simpático que nos muestra algunas herramientas de toda la vida que nos pueden ayudar a llevar nuestras mucosidades un poco mejor. A elegir, para gustos los colores...


Y el momento musical para este post elegido es un tema simpático donde los haya. "Al carajo" de los "Mojinos Escozios". ¡Qué lo disfruten! ;)




Imágenes:
  • Memegenerator.
  • Cazafantasmas.
  • Dra. Amalia Arce.
  • Esther Gili.



Fuentes:
  • www.abc.es
  • Secreción.com
  • www.batanga.com
  • MedlinePlus.
  • www.cienciaxplora.com

octubre 20, 2015

Cosas del #Lupus

Primero quiero aclarar que con este post ni intento reirme ni quitarle importancia a mi enfermedad. Simplemente quiero plasmar con un poco de sentido del humor aquellas cosas que siento, o cosas que tengo que hacer y que odio bastante, pero... Son "Cosas del Lupus".

1.- Cuando explicas en qué consiste el Lupus y que es una enfermedad crónica, y te responden: "Bueno, pero eso se cura ¿no?"




2.- Montar el circo cada vez que tienes que salir a la calle poniéndote el protector solar factor un millón en aquellas zonas donde te puedan alcanzar los UV (aunque esté nublado), y llevarte los botes para ir renovando la aplicación. Acabas como una tostada con mantequilla...



3.- ¡Y no te olvides de las gafas de sol! En mi caso soy súper fotofóbica, y las llevo hasta en los días más oscuros. Me he vuelto una coleccionista, y algunas son muy chulas... Lo malo es que las acabas pringando con la crema que llevas en manos y cara, y siempre llevan algún hermoso manchurrón en la lente...





4.- Osea, que acabas huyendo del sol, de los fluorescentes, y de todo lo que pueda desprender rayos UV. No mola nada ir de vampiro por la vida, la verdad...



5.- Y ya no hablemos de tener que llevar gorr@s, sombreros, pañuelos, pamelas, peinetas o mantillas si hace falta... A veces me siento como si volviera a los 80.



6.- Pastillas por aquí, colirios por allá... Una de mis mejores inversiones ha sido un pastillero semanal con muchos casilleros. Triste ¿no?



7.- El hambre que te dan los corticoides...


8.- La "mala leche" que te da con los corticoides... 


7.- El insomnio producido por... mis amigos los corticoides. Una relación amor-odio, ni contigo ni sin ti.





9.- Llorar, euforia, alegría, tristeza. Estos cambios de humor van a acabar conmigo... y con los de mi alrededor también.



10.- Y esas jaquecas, migrañas, dolores de cabeza que te dejan molida. Añade pastilla extra a la ración diaria.



11.- Cuando te sientes por un momento activa y dinámica, y aprovechas para hacer todo lo que no has podido hacer en la mayoría de tu tiempo. ¡A gastar cucharas sin piedad! Y de repente tu cuerpo te dice...




12.- Ya me he quedado sin "cucharas" ¿Y ahora qué?





13.- Tener que aguantar las "curaciones milagrosas" y falsos titulares de charlatanes de feria que han descubierto la CURA PARA EL LUPUS. Agota casi tanto como el punto número 1... (¿A que fuiste a mirar cuál era porque no te acordabas?) :D




Hay muchísimas cosas más que os podría contar sobre este tema, pero este post sería más largo que el camino de hacia Mordor.


Pero hay una cosa que realmente me preocupa y me tiene siempre en guardia: QUE NUNCA SÉ CUANDO EL LOBO VA A VOLVER A ATACAR :(




Y como no, el momento musical para cerrar el post. QUEEN - I want to break free.


 

Post dedicado a mi gran amiga y compañera de alegrías y penas @DomandoAlLobo.

Imágenes de Giphy.